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22Ene2015

{Enlace e inmediato fallecimiento de mi hija, ¿asesinato? ¿casualidad?}

Madrid 8 y 10 de enero de 1903

Al cumplir la mayoría de edad Alfonso XIII es proclamado Rey, esto ocurre el diecisiete de mayo de mil novecientos dos, cuando se le declara mayor de edad con dieciséis años. Hay mucha agitación obrera, especialmente entre los campesinos. El Consejo de Ministros ha estado diecinueve meses ocupando la presidencia tras el final de la vida política de Sagasta, el cual fallece en este mismo año de mil novecientos tres, el mismo en el que fallece mi hija Carmen.

A los cuatro años  transcurridos  de mi fallecimiento y con el beneplácito de mi hija, Carmen Juana Paula Díaz Rodríguez, mi viuda, abandona el negocio de la fotografía, abandona la viudedad y contrae segundas nupcias. Mi hija Carmen decide entonces, y haciendo realidad el proyecto del que hablaron, cambiarse de domicilio a la Calle de Fuencarral número ciento cincuenta y seis, piso segundo, también su madrastra deja el domicilio familiar de la Puerta del Sol cinco. Carmen mi hija, se lleva a una de las doncellas con ella, pero al parecer discrepaban bastante y decide prescindir de sus servicios, contratando a una criada de unos cuarenta  años, esta mujer echa las cartas y practica la quiromancia, y tiene un comportamiento misterioso y dominante. Mi hija ha mantenido distintas relaciones con caballeros de varias edades, pero ninguno ha sido del agrado de la criada Emeteria, la cual ejerce un poderoso influjo en ella y en sus decisiones. Cuando Carmen y su madrastra repartieron mi herencia, se adjudicó la casa-hotel del Paseo de la Castellana treinta y ocho a mi hija, y también sus rentas que eran muy generosas, permitiéndola vivir con mucha comodidad y teniendo una gran fortuna que administrar, y… hablando de administrar, ésta justamente y no otra es la profesión que ejercía Miguel Simancas de la Sierra- Llamazares, natural de Cabeza de Buey (Badajoz), nacido el 0cho de mayo de mil ochocientos setenta y uno, hijo de Julián Simancas y Petra de la Sierra- Llamazares, sus abuelos paternos, Telesforo y Josefa Cortés, y maternos León de la Sierra-Llamazares y Mauricia Gómez, su hermana Juana fue su madrina de bautizo, lleva viviendo en Madrid doce años, según sus declaraciones y reside ahora en Paseo de la Castellana cincuenta y cuatro, anteriormente vivió en la calle de Goya número cuatro, unos tres años, más o menos, antes estuvo haciendo el servicio militar otros tres años. Si echamos cuentas o bien se confunde en sus declaraciones o vino a los catorce años en mil ochocientos ochenta y cinco para  hacer el servicio militar… de voluntario claro está… tal vez con algún pariente que estuviera en el ejército pues sus padres, trabajaban el campo. El caso es que él era el asistente y administrador nombrado por el Conde de Benalúa  y a su servicio. Julio Quesada Cañaveral y Piédrola, Señor de Láchar y Conde de Benalúa, era el inquilino de mi hija Carmen Álvarez de Mon Gómez, la cual recibía como muy buena renta unos catorce mil reales anuales por el alquiler de la casa-hotel del Paseo de la Castellana treinta y ocho y por este motivo y no otro, se conocieron Miguel y mi hija, estuvieron unos meses conviviendo y finalmente decidieron casarse, por consejo e insistencia de su criada Emeteria. Mis sobrinos y demás parientes cercanos, mostraron su malestar y precaución ante esta sospechosa unión, ya que mi querida hija no era de aspecto agraciado, ni dulce en el trato, pero sí tenía los bolsillos llenos y una enfermedad muy avanzada, la diferencia de edad entre ellos de trece años y la diferente escala social en la que se encontraban, era susceptible a la desconfianza. Todo esto junto a algunas declaraciones que en confidencia había hecho a mi familia acerca del miedo que tenía a que su criada la envenenara o matara, desencadenó la situación. Mi hija con su mal carácter desestimó cualquier consejo y rompió las relaciones con la familia por la oposición que la mostraban. Ningún familiar asistió a la boda que se celebró el día ocho de enero de mil novecientos tres por la mañana. Era un jueves por la mañana, y fue en la Iglesia de San Luis Obispo de Madrid, frente a mi gabinete, después lo fueron a celebrar a la Bombilla y finalmente visitaron hasta alta hora de la noche el Café Levante, que era como su casa para mi hija, de total confianza ya que estaba en la planta baja de nuestra casa cuando vivíamos en Puerta del Sol cinco, frecuentándolo habitualmente. De allí, los novios se marcharon a casa, ya algo indispuesta ella, y el sábado día diez de enero, murió, apenas setenta y dos horas después. Miguel su flamante esposo avisó unas cuantas horas más tarde a su madrastra Carmen, y luego al médico. Como este último ya había estado unos días antes  haciéndole una visita, por lo que sin muchas pruebas, diagnosticó como motivo del óbito: tisis pulmonar, provocándole un síncope al parecer los últimos acontecimientos acaecidos en la vida de Carmen, comilona y fiesta. La denuncia anónima no se hizo esperar, pidiendo esta en su reivindicación que fuera investigada la extraña muerte de mi hija.

Miguel el reciente esposo fue detenido y también la criada Emeteria, haciendo diferentes declaraciones entre ellos sobre la muerte de Carmen. El Conde de Benalúa intervino a favor de su asistente y administrador atestiguando su fiabilidad por estar trabajando para él. En un principio el Juez Alonso Colmenares, pidió la autopsia del cadáver, pero por no se sabe qué motivos, no se hizo, y lo que eran sospechas pasaron a cerrar el caso como muerte natural, provocada por su enfermedad. ¿Qué podemos pensar? ¿impunidad? Cada uno sacará sus propias conclusiones, lo cierto es que ésta persona que estuvo casado con mi hija setenta y dos horas desapareció de la faz de la tierra y con toda la fortuna que tantas horas de falta de sueño me llevó reunir para el bienestar de mi familia, y la criada también desapareció de la faz de la tierra ¿casualidad verdad?, y Julio Quesada Cañaveral y Piédrola, el Conde de Benalúase fue ese mismo año a Granada su tierra con la adquisición de un lujoso coche de motor, el primero en su provincia, y de los primeros vehículos de España…ese mismo año. Solo cuento hechos, y aunque me acojo a la ley de la libre expresión, dejo la interpretación de lo que cuento a quien quiera leerlo y entenderlo. No pudo darme ningún nieto mi hija para que hubiera honrado el nombre de su abuelo, por lo que ella y yo estamos juntos y solos para siempre y en la eternidad, pero gracias y debido a la casuística que a mi mentora le llevó a sacar a la luz el relato de nuestra vida sustraída del olvido, es ahora que lo conocéis el momento de deciros a todos que descansaremos por fin en paz …y por favor que la historia continúe…al menos la de mi sobrino y ahijado Manuel que es su bisabuelo…  Agradecido estoy a todos por tenerme un ratito, el tiempo que dura esta lectura,  en vuestro pensamiento…mi trabajo con la fotografía os hará recordarme siempre…

Periódico El Imparcial 17 de enero de 1903.

 

crimen o calumnia 1

 crimen o calumnia 2

 crimen o calumnia 3

crimen o calumnia 4

crimen o calumnia 5

 

Periódico El Imparcial. 18 de enero de 1903. Pág. 2

calumnia y no delito

 

Periódico El Día. 17 de enero de 1903. Pág 2.

denuncia

 

Periódico El Día. 17 de enero de 1903. Pág 2.

lo del anonimo

 

Periódico El País. 17 de enero de 1903. Pág. 3

envenenada 1

envenenada 2

envenenada 3

envenenada 4

 

  • 22 Ene, 2015
  • J.Mon
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