Juan Álvarez Mon


Juan Álvarez de Mon y Álvarez-Acebedo, (Juan Mon o J. Mon), como él plasmó en los reversos de sus fotografías, nació el veintiséis de noviembre de 1828 en Asturias, en el número 6 del lugar de Talaren –Navia y fue bautizado en la Parroquia de San Antolín de Villanueva, el veintisiete de noviembre de 1828 por D. Antonio Fco. Díaz Carbajal, cura propio de la Parroquia, que le puso los Santos Oleos.

Nació en el seno de una gran familia asturiana de labradores. Miguel y María sus padres cultivaban la tierra, aunque eso sí, su tierra, ya que eran propietarios de mucha extensión heredada de sus antepasados.

Los padres de Juan se llamaban Miguel Álvarez de Mon y García de la Coba y María Álvarez –Acebedo y Pérez. Por línea paterna sus abuelos fueron Domingo Álvarez de Mon y Francisca Micaela García de la Coba, naturales de Talaren y Salcedo respectivamente y por su línea materna sus abuelos fueron Benito Álvarez-Acebedo y Ramona Pérez, ambos del lugar de Talaren.

Miguel, su padre estaba casado en segundas nupcias con María, la madre de Juan. Del primer matrimonio de su padre con María Ana Rodríguez del Valle, nacieron sus hermanos Domingo, Teresa y María Petra; del segundo matrimonio con María Álvarez-Acebedo nacieron, Juan, Ramona, Francisca, Rafaela, José y Rita. Con su hermano mayor Domingo, es con quien tuvo mayor vinculación tanto por ser el mayor cómo por su posterior convivencia en Madrid.

Años después de su nacimiento y siguiendo el ejemplo de su hermano Domingo se fue a Madrid. En la capital se formaría con el objetivo de un futuro digno y sólido.
Junto a sus comienzos en el estudio y desarrollo de la fotografía, trabajó como acomodador en el Teatro de la Zarzuela o como empleado público de oficinas, solapando estos quehaceres junto a la formación de su nueva familia.

Siendo muy joven con 22 años de edad, contrajo matrimonio con Josefa Gómez Román de cuya unión y cuatro años después vino al mundo su primera hija Josefa, cuatro años más tarde nacería Carmen su segunda hija.

Tras treinta y un años de matrimonio su esposa Josefa falleció, habiéndolo hecho su primera hija Josefa, unos años antes. Juan vivió junto a sus hijas y su primera esposa en la calle del Lobo de Madrid en número 7, después en la calle del Baño y tras el fallecimiento de su primera hija se fueron a vivir a la calle del Prado 25, en el actual barrio de las letras de la capital.

Juan contrajo de nuevo matrimonio con Carmen Díaz Rodríguez con la que se trasladó a vivir a la Puerta del Sol número 5, donde ya venía ejerciendo el su profesión Hasta la fecha se sabe que estuvo en dos estudios fotográficos uno en 1866 en la calle de Carretas 37, habitación en 4ª planta y el otro y último en la emblemática Puerta del Sol número 5 de la Villa y Corte de Madrid.

Por su estudio pasaron a inmortalizar su retrato distintos personajes, escritores y artistas; clérigos, nobles, militares , damas, niños, caballeros. También realizó fotografía exterior de monumentos y edificios emblemáticos, con los distintos métodos y procedimientos fotográficos empleados como el Papel salado parecido al del Calotipo; Papel a la albúmina; Colodión húmedo; Ambrotipo; Ferrotipo; Gelatina de Bromuro.

La mezcla de estos compuestos químicos resultaba peligroso para la salud, por lo que tenían que tener conocimientos de química para lograr los resultados óptimos y saludables.

Por su buen hacer fue condecorado con la Real y distinguida Cruz de Carlos III, dándosele el tratamiento de excelentísimo señor, como requería la orden. Fue premiado con medallas de primera clase de la exposición fabril y manufacturera de1884 y la de escritores y artistas.

Por aquel entonces fue vicepresidente del Centro Asturiano de Madrid. También era miembro de la Asociación filantrópica de milicianos y militares veteranos de Madrid, desde el 30 de julio de 1876, con número de socio 2377.

Destacar que entre sus amigos se encontraba el excelentísimo señor Mariano Monasterio y Arenal, constructor de Obras públicas, del cual adquirió varios terrenos para sus inmuebles en el Paseo de la Castellana, una de las construcciones en el número 34 destacaba por ser casa- hotel, la cual tenía arrendada al Conde de Benalúa; también el Pintor Manuel Castellanos que utilizaba sus negativos para hacer sus dibujos o el escritor Gustavo Adolfo Bécquer entre otros.

Siempre que el trabajo se lo permitía, viajaba a su tierra Asturiana a Talarén-Navia, a visitar a su familia y a celebrar las fiestas de su patrón San Antolín de Villanueva en el mes de septiembre y como con gran altruismo celebraba y compartía la prosperidad obtenida por su trabajo e interés en la Villa de Madrid, no solo con las personas de su pueblo natal, sino con celebres y famosas personalidades de su tiempo.

A la edad de 69 años y debido a un derrame cerebral, un jueves 23 de junio de 1898, en Puerta del Sol número 5 falleció. Se le enterró en la Sacramental de Santa María, en Madrid, por la Asociación filantrópica de militares y milicianos veteranos… donde duerme en paz eterna junto a su hija.

Cuatro años después de la muerte de Juan, su viuda contrajo de nuevo matrimonio, como detallan los periódicos de la época y su única hija Carmen, se fue a vivir a la calle Fuencarral 156 piso 2º de Madrid, tras un año de relación, se casa con Miguel Simancas de la Sierra Llamazares, un joven de 33 años de edad (asistente y administrador del Conde de Benalúa, que por aquel entonces era inquilino, en el Hotel de Paseo de la Castellana número 34, propiedad ahora tras el fallecimiento de su padre, de Carmen Álvarez de Mon; ella tenía 44 años de edad. El día de la boda y tras la celebración Carmen la hija de Juan se encuentra indispuesta y en unas horas fallece, según los periódicos de entonces de 1903.
Al no haber descendencia de su única hija y siendo ella una rica heredera, arrestan al viudo, Miguel Simancas de la Sierra Llamazares por una nota anónima al Juez, instándole a que investigara la extraña muerte. Llegó a parecer un asesinato para llevarse toda su fortuna. Más tarde fue desmentido.

Aunque en relación a toda una vida se quedan muchísimas cosas en el tintero, es grato poder darle continuidad al recuerdo de su vida, y de su obra, en el presente cultural de la nuestra y saber más de nuestros cimientos artísticos en este caso en particular: el arte de la fotografía.


Autorretrato Juan Mon.


Reverso de fotografía 1890.

Premiado con medalla de primera clase en la Exposición Fabril y Manufacturera de 1884.
Condecorado con la Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

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